SotemeCuaderno de impresión manual

Imprimir papel pintado a mano: del paño imprimado al rollo colocado en la pared


Soteme reúne notas de taller sobre una técnica que sigue haciéndose paño a paño: se prepara el papel, se talla el motivo en madera, se muele el color con cola o con temple y se estampa capa sobre capa, esperando a que cada una seque antes de imprimir la siguiente. Aquí se explica cómo encajan esas operaciones y qué margen de error admite cada una.

Todo el material está escrito para leerse en orden, aunque cada apartado se sostiene por su cuenta. Las medidas y los tiempos que aparecen son órdenes de magnitud habituales en taller, no recetas cerradas: dependen del papel, del aglutinante y de la humedad del local.

I
Soporte

El paño de papel y la imprimación que decide todo lo demás

Manos estampando un motivo repetido sobre un paño claro extendido en la mesa de impresión
Estampación manual sobre un paño extendido: la presión y el ritmo del brazo condicionan la carga de color de cada golpe.

El papel para impresión manual llega en bobina y se corta en paños de longitud manejable, normalmente entre ocho y once metros, que es lo que cabe extendido sobre una mesa larga sin que el operario tenga que arrastrarlo. Un papel demasiado fino se ondula en cuanto recibe agua; uno demasiado grueso pierde flexibilidad y luego no se deja plegar contra la pared. El gramaje intermedio, en torno a los 120–160 g/m², es el terreno donde casi todos los talleres acaban trabajando.

Antes de imprimir nada se aplica la imprimación, que en este oficio se llama con frecuencia fondo: una capa de color plano, muy diluida, que sella la superficie y unifica el tono. Su función no es decorativa sino técnica. Sobre papel crudo la tinta penetra por capilaridad, los bordes del motivo se deshilachan y el color se apaga al secar. Con un fondo bien dado, la tinta se queda arriba, el perfil del taco se lee limpio y el mismo pigmento rinde bastante más.

El fondo se extiende con brocha ancha o con rodillo de pelo corto, siempre en la misma dirección, y se deja secar tenso. La tensión importa: el papel húmedo se dilata a lo ancho, y si seca arrugado ninguna corrección posterior lo salva. Por eso los paños se cuelgan de pinzas o se fijan por los extremos mientras pierden agua.

Comprobaciones antes de dar el primer golpe

  • El paño está seco al tacto y también por el reverso, no solo en superficie.
  • El fondo no presenta cercos ni zonas más cargadas por donde se detuvo la brocha.
  • Los bordes largos están rectos; un borde ondulado desplaza el motivo entero.
  • La mesa está limpia: un grano de pigmento seco bajo el papel deja marca al presionar.
  • El papel está sujeto y no se mueve al apoyar la mano.

La mesa de impresión suele ser más larga que ancha y está forrada con un fieltro o una manta que amortigua el golpe. Sin esa capa elástica el taco no asienta por igual y el motivo sale con zonas huecas.

II
Rapport

Rapport: cómo se calcula la repetición del dibujo

El rapport es la unidad que se repite. Todo lo que ocurre después —el tallado del taco, el número de golpes por paño, la cantidad de rollos necesarios para una pared— se deduce de esa medida.

En sentido vertical, el rapport es la distancia entre un punto del dibujo y el mismo punto en la repetición siguiente. En sentido horizontal coincide, en la práctica, con el ancho útil del taco. Si el motivo se repite cada 53 centímetros y el paño mide diez metros, entran algo más de dieciocho repeticiones completas; el resto se corta o se aprovecha como testigo.

Hay tres formas habituales de encajar la repetición de un paño con el siguiente:

  • Repetición recta. El motivo coincide a la misma altura en ambos paños. Es la más sencilla de colocar y la que menos papel desperdicia.
  • Repetición a media caída. El paño contiguo se desplaza la mitad del rapport, de modo que los motivos quedan al tresbolillo. Disimula bien las juntas y evita las hileras demasiado marcadas.
  • Repetición libre o sin casar. El dibujo no exige coincidencia: texturas, moteados, rayados irregulares. Aquí el corte es indiferente y el aprovechamiento es máximo.

Para saber cuánto papel hace falta se mide la altura de la pared, se le suman entre cinco y diez centímetros por extremo de margen y se redondea hacia arriba al múltiplo del rapport. Con repetición a media caída conviene contar un desperdicio adicional de medio rapport por cada dos paños. Es un cálculo que se hace antes de imprimir, no después: en impresión manual no existe la posibilidad de pedir «un rollo más del mismo lote» sin que se note.

Datos que conviene anotar de cada dibujo

  1. Rapport vertical en centímetros.
  2. Ancho útil del taco y ancho total del paño.
  3. Tipo de casado: recto, a media caída o libre.
  4. Número de tintas y orden de impresión.
  5. Metros por rollo terminado y merma prevista.

III
Matrices

Tacos de madera tallados y plantillas recortadas

El taco es un bloque de madera dura —peral, boj, a veces tilo para las zonas de relleno— en el que se rebaja todo lo que no debe imprimir. Queda en relieve solo el dibujo, que es la parte que recibe el color y lo transfiere al papel. La madera se elige por su grano cerrado: un grano abierto absorbe humedad de forma desigual y el relieve se deforma tras unas cuantas jornadas de trabajo.

Cada tinta necesita su propio taco. Un motivo de cuatro colores son cuatro bloques distintos que han de coincidir entre sí con precisión, y esa coincidencia se prepara ya durante el tallado, trabajando siempre desde el mismo calco y sobre bloques del mismo tamaño exacto. En algunos talleres las siluetas más finas se refuerzan con tiras de latón clavadas de canto en la madera, que aguantan mucho mejor el desgaste que una arista de madera aislada.

La plantilla, o estarcido, resuelve otros problemas. Es una lámina —cartón encerado, acetato, plancha metálica fina— con el dibujo calado; el color se aplica por encima con brocha corta o esponja y pasa solo por los huecos. Rinde bien en manchas amplias, degradados suaves y fondos, y permite modificar un color sin volver a tallar. A cambio no llega al detalle fino y deja siempre los pequeños puentes que sostienen las islas del calado.

Cuándo conviene cada matriz

  • Contornos finos, líneas continuas y detalle menudo: taco tallado.
  • Superficies amplias de color plano o veladuras: plantilla.
  • Tiradas largas con muchas repeticiones idénticas: taco, que se desgasta despacio.
  • Pruebas de color y variantes de un mismo dibujo: plantilla, más rápida de rehacer.
  • Combinación de ambas: fondo estarcido y perfil impreso con taco encima.

Terminada la jornada, el taco se limpia sin empaparlo, se seca de inmediato y se guarda en horizontal, con el relieve hacia arriba y sin nada apoyado encima. Un bloque almacenado de canto en un local húmedo se alabea, y un taco alabeado ya no asienta plano: imprime más en un lado que en otro y no hay presión que lo corrija.

IV
Color

Colas y temples: tintas que se preparan en el taller

Conjunto de tacos de madera tallados con motivos ornamentales, colocados sobre una superficie de trabajo
Bloques tallados con distintos motivos: cada tinta del dibujo se imprime con su propia matriz.

Las tintas de este oficio son al agua y se preparan en pequeñas cantidades, casi siempre el mismo día en que se van a usar. Un pigmento en polvo, un aglutinante y agua: esa es toda la fórmula. Lo que cambia el resultado es la proporción y la finura del molido.

Con cola —cola animal, o preparados celulósicos en talleres actuales— el color queda algo más satinado, cubre bien y admite capas superpuestas sin levantar la anterior si se respeta el secado. El temple, ligado con huevo o con caseína, seca más mate y con un tacto seco y aterciopelado muy característico; aclara notablemente al secar, de modo que la muestra hay que juzgarla en seco y nunca en el cazo.

La tinta se deposita en una artesa poco profunda sobre un fieltro empapado que hace de tampón. El taco se apoya en ese fieltro, recoge una película regular y va al papel. Si la tinta está demasiado espesa, el relieve se ciega y el motivo pierde detalle; si está demasiado fluida, rebosa por los contornos y deja un halo.

Señales de que la tinta necesita ajuste

  • Bordes con aureola húmeda: falta cuerpo, añadir aglutinante.
  • Relieve que se atasca y detalle perdido: demasiado espesa, aligerar con agua.
  • Color que se levanta al imprimir la capa siguiente: exceso de agua o secado insuficiente.
  • Grumos o puntos oscuros: molido incompleto, hay que volver a pasar el pigmento.
  • Tono que se apaga por sesión: el agua se evapora en la artesa, conviene reponerla.

Conviene guardar una tira de pruebas de cada mezcla, anotada con la fecha y las proporciones. Es la única forma razonable de reproducir un color semanas después, porque ningún cazo de temple se repite de memoria.

V
Capas

Impresión por capas: del claro al oscuro

El orden no es una convención estética. En tintas al agua, opacas y de secado rápido, imprimir de claro a oscuro es lo que permite corregir y superponer sin ensuciar la gama.

Se estampa primero el color más claro sobre toda la longitud del paño, golpe tras golpe, siguiendo el rapport. Se deja secar. Luego se pasa el siguiente tono, un poco más oscuro, y así sucesivamente hasta los perfiles y las sombras, que son siempre lo último. Un tono claro impreso encima de uno oscuro no lo tapa: lo enturbia y deja un gris sucio que no estaba previsto.

Trabajar por capas obliga a un ritmo lento. Entre una tinta y la siguiente hay que esperar el secado completo del paño entero, lo que en un local ventilado y templado puede ser de una a tres horas por capa, y bastante más si la humedad ambiente es alta. Un dibujo de cinco tintas ocupa por tanto varias jornadas, aunque el tiempo real de estampación sea de unos minutos por paso.

Durante la tirada conviene mantener constantes tres cosas: la carga de tinta del fieltro, la fuerza del golpe y el tiempo que el taco permanece apoyado. Cualquier variación se acumula y se hace visible al comparar el principio y el final del paño, sobre todo en los colores planos de gran superficie.

Secuencia habitual de una tirada

  1. Fondo imprimado, seco y tensado.
  2. Marcado de las referencias de rapport a lo largo del paño.
  3. Primera tinta, la más clara, en toda la longitud.
  4. Secado completo y revisión a contraluz.
  5. Tintas intermedias, una por pasada, con su secado.
  6. Perfiles y sombras.
  7. Secado final antes de mover el paño.

VI
Registro

Registro por marcas y desviación admisible

El registro es la coincidencia entre capas y entre repeticiones. Se resuelve con marcas físicas: pequeños clavos o puntas asomando en las esquinas del taco, que dejan un punto casi invisible en el papel y sirven de referencia para el golpe siguiente. Al colocar el taco se hacen coincidir esas puntas con los puntos ya impresos, y la repetición avanza encadenada.

Hay además marcas de calle en los bordes largos del paño, fuera del dibujo, que se cortan al final. Sirven para comprobar que la línea de golpes no se está inclinando: si las marcas dejan de estar alineadas, el paño se ha desplazado y hay que detenerse antes de que la desviación se acumule.

La impresión manual no busca la coincidencia perfecta. Un desplazamiento de alrededor de medio milímetro entre capas es normal y no se percibe a distancia de lectura; hasta un milímetro sigue siendo aceptable en dibujos con contornos gruesos o de trazo suelto. A partir de ahí el ojo empieza a leer un doble contorno, y en motivos geométricos o de líneas finas el umbral es bastante más estricto.

Correcciones cuando el registro se va

  • Comprobar que el papel no se ha dilatado: los paños recién impresos ceden a lo ancho.
  • Revisar que el taco apoya plano y no bascula sobre una esquina.
  • Verificar que la manta de la mesa no tiene un abultamiento bajo el paño.
  • Reponer o rectificar las puntas de registro si están romas o torcidas.
  • Interrumpir la tirada antes que arrastrar una desviación creciente durante metros.

Conviene mirar el paño de vez en cuando desde lejos y en escorzo, no solo desde encima. Los defectos de registro se detectan mucho antes desde tres metros que con la nariz pegada al papel.

VII
Secado

Secado al aire de los paños impresos

Los paños se secan colgados, sostenidos por listones o por un sistema de bastidores altos que los mantienen suspendidos sin tocarse entre sí. El aire debe circular por las dos caras. Una tinta al agua que seca solo por una cara tira del papel y lo curva.

Las condiciones razonables son un local templado, entre 18 y 22 grados, con humedad relativa moderada y sin corrientes directas. La prisa se paga: acercar un calefactor acelera el secado de la superficie mientras el interior sigue húmedo, y el resultado es una película quebradiza que luego se cuartea al enrollar.

Tampoco conviene la luz solar directa sobre los paños tendidos, tanto por el secado desigual como porque algunos pigmentos son sensibles y viran en cuestión de horas de exposición fuerte. Un taller con luz indirecta y abundante es preferible a uno soleado.

El paño está listo cuando

  • El reverso no se nota frío al apoyar el dorso de la mano.
  • El color no transfiere al presionar con un papel limpio.
  • El paño cuelga recto, sin ondas en los bordes largos.
  • Han pasado, como mínimo, varias horas desde la última tinta.

VIII
Rollos

Enrollado, etiquetado y almacenamiento

El paño seco se recorta por las calles de registro, se iguala por los extremos y se enrolla. Lo habitual es enrollar con la cara impresa hacia fuera sobre un alma de cartón de diámetro generoso: cuanto más estrecho es el alma, más tensión sufre la capa de color en el interior de la curva. Nunca se enrolla apretando; el rollo debe quedar firme pero con el papel apenas ceñido.

Cada rollo lleva una etiqueta con el nombre del dibujo, el número de lote, la fecha de impresión, el rapport y el tipo de casado. Sin ese dato, un rollo guardado meses después es una incógnita: dos lotes del mismo motivo impresos con temples preparados en días distintos casi nunca coinciden exactamente de tono, y esa diferencia solo se hace evidente cuando ya están los dos en la pared.

Condiciones de almacenaje

FactorReferenciaRiesgo si se ignora
PosiciónHorizontal, sobre estantería o en tuboAplastamiento del canto si se apoya de pie
TemperaturaEstable, 15–22 °CFragilidad de la película de color
Humedad relativa45–60 %Ondulación, moho, manchas de foxing
LuzOscuridad o luz indirectaDecoloración de los bordes expuestos
ApiladoSin peso encimaMarcas de presión que no se recuperan

Antes de colocar un papel guardado mucho tiempo conviene desenrollarlo y dejarlo reposar extendido unas horas en la misma habitación donde se va a instalar. Así se aclimata y pierde la memoria del rollo.

IX
Pared

Colocación en la pared y recorte de las juntas

Un papel impreso a mano exige más cuidado en la colocación que uno industrial: la tinta es al agua, el papel está poco tratado y las juntas no perdonan.

La pared debe estar seca, lisa y con un fondo de absorción uniforme. Sobre yeso nuevo o sobre pintura muy absorbente se aplica antes un aparejo diluido, porque si la pared bebe la cola de golpe el papel deja de deslizar y ya no se puede ajustar. Se traza una vertical con plomada o nivel: nunca se toma como referencia la esquina de la habitación, que casi nunca está a escuadra.

El encolado suele hacerse sobre la pared, no sobre el papel, para mojar el paño lo menos posible. Aun así hay que respetar un breve tiempo de reposo tras colocar cada paño y trabajar con las manos limpias y secas: una mancha de cola sobre un temple mate deja una marca brillante que no se quita.

Los paños se colocan a tope, borde con borde, sin solapa. Se alisa desde el centro hacia los lados con cepillo blando —el rodillo de juntas puede aplastar el relieve de la tinta y dejarlo lustroso— y se comprueba la coincidencia del rapport antes de que la cola agarre. El exceso en zócalo y techo se recorta con cúter afilado guiado por espátula, cambiando la hoja con frecuencia: una hoja roma arrastra el papel húmedo y lo desgarra.

Orden de trabajo en la pared

  1. Aclimatar los rollos en la habitación durante unas horas.
  2. Preparar el soporte y aplicar el aparejo si hace falta.
  3. Trazar la vertical de referencia junto a la primera junta.
  4. Cortar los paños contando el rapport y el margen de arriba y abajo.
  5. Encolar la pared por la anchura de un paño más unos centímetros.
  6. Colocar, casar el dibujo y alisar desde el centro.
  7. Recortar los excedentes y retirar cualquier resto de cola con paño apenas húmedo.

Las juntas ligeramente visibles no son necesariamente un defecto en un papel impreso a mano; forman parte de la lectura del material, igual que las pequeñas variaciones de carga de tinta entre golpes. Lo que sí se corrige es una junta abierta, una solapa o un paño desplomado respecto a la vertical.

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